Planisferio de un cartógrafo extraviado

Podrías estar sentado frente al parque central con una pierna entre las manos. Podrías estar leyendo debajo de tu cama un ensayo sobre la insidencia de Bollywood en la política hindú. Podrías estar cabalgando en medio de la sabana muerto de miedo por no saber cómo detenerte. Podrías estar feliz de sentirte en medio de una escapada épica planificada años antes en un pequeño chat.

Podrías, podría, podrías.

Podrías estar mirando una foto de la princesa Diana degollada por las latas de su auto destrozado. Podrías estar fumando al filo de la ventana creyendo que hablas con Dios si te drogas. Podrías estar en un barco rumbo a cumplir tu sueño de perderte en alta mar. Podrías estar muriendo en un hospital de sida mientras le dices a la señorita enfermera que siempre soñaste con sentir sus pechos tibios. Podrías estar vendiendo loterías en un pueblo perdido entre la montaña, tomando el mismo café a diario, durmiéndote luego de la paja automática.

Podrías, podrías, podrías.

Podrías estar aprendiendo japonés para poder entender el manga sin traducciones. Podrías estar probándote una prótesis nueva para reemplazar el brazo perdido en la guerra. Podrías estar vacunando niños somalíes respondiendo al nombre de Andrea Mercucci. Podrías estar eligiendo el nombre de tu tercer hijo, nacido en Afganistán. Podrías estar cargando a una muchacha desmayada por el dolor de su primer tatuaje. Podrías estar en el centro de la Ciudad de México buscando al último Antonin que queda en pie. Podrías estar manejando el subte sin conversar con nadie que no sea el perro de plástico que asiente si frenas en seco.

Podrías, podrías, podrías.

Podrías estar en el desierto de la Tacacoa volviéndote loco de tanto pensar en excusas para explicarle tu desaparición a la novia preocupada que te espera en la ciudad. Podrías haber encontrado el amor en el pecho de un hombre maravilloso. Podrías estar aquí frente a mí respondiendo, como pasaba en las madrugadas de marzo. Podrías no ser este papel en blanco que lleno con las posibilidades que se me ocurren si pienso en ti mientras tú piensas en todo lo demás. Ese es el asunto con la ausencia: que magnifica la angustia de lo posible.

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Acerca de Mónica Gómez Vesga

Preguntante.

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