Toyota 97

Me pasa seguido, constantemente, quizá con una frecuencia diaria que todavía no quiero asumir, que un par de horas al día necesito salir a volar. Así. Pararme en el balcón, desplegar las alas y no tener destino alguno más que el viento en la cara quedándose atrás y otro poco más estando adelante como el territorio inexplorado que es el cielo o el futuro. Se parece tanto a la vida que sería justo decir que un par de horas al día necesito salir a vivir. Andrés dice que baje, que lleve encendedor y él pone lo demás. Salimos buscando esa ciudad perdida que no podemos olvidar, preguntando por ahí por qué la fiesta está en silencio, por qué la música no suena, por qué la gente se fue si las luces siguen apagadas. Y yo pienso en el carro, mientras boto el humo por la boca, que volar también es esto, esta exploración de la noche Toyota 97 con las ventanas abajo, estrellando la juventud contra la calle porque in that moment I swear we are infinite. Ahí es cuando pasa. En ese segundo previo a entregarnos a la ciudad de la que no sabemos despedirnos, a sus noches sádicas e irrespetuosas, Andrés le sube el volumen a su radio como una señal de despegue. Y suena este playlist.

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Acerca de Mónica Gómez Vesga

Preguntante.

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